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Cielito Lindo

Héctor A. Gil Müller 

La tesis fundamental de mis escritos de opinión es; el gobierno de las emociones por las razones permite construir las instituciones. Desde el gobierno se limitan las emociones para alcanzar los fines del Estado. En la organización se regulan las emociones para obtener los resultados de un equipo. La escuela construye momentos para aplicar herramientas que regulan la emoción por la persona y desarrolle atributos o competencias diversas. Así las leyes y la fuerza pública, el liderazgo y la administración, los hábitos y las rutinas permiten afianzar, en la lucha constante, las razones sobre las emociones. No es un oficio menor, es nuestra propia humanidad. En México somos mas apasionados que disciplinados y en la busqueda de esa mezcla copiamos modelos, hábitos, herramientas y estrategias para tratar de poner disciplina a la pasión.

 

No pretendo, de ninguna manera, dar algun atributo negativo a las emociones, ellas son solamente, y es ocioso juzgarlas como buenas o malas. Tanto el odio que nos mueve a rechazar puede traer virtuosos comportamientos, como el amor traer malvados intentos. Es el comportamiento el que podemos evaluar en la medida que afecta o mejora. La complejidad resulta cuando el gobierno racional se vuelve intuitivo, cuando la norma relacional es solo aspiracional, cuando los hábitos son gestados para el placer y no para el mérito. El fracaso no necesariamente significa caminar un camino equivocado, sino preferir el gobierno de la emoción sobre la razón. La corrupción, que tanto nos duele en México, es la ambición sobre el deber ser, el nepotismo, que tantos ejemplos nos da, es el orgullo, mal entendido, sobre el poder ser y así en muchos otros aspectos sobre los que he podido dar cuenta en los ya mas de 10 años de escribir columnas de opinión que gentilmente me privilegian con su publicación.

 

En el mundial 2026, México acaba de ganar su tercer juego y con ello su clasificación de la etapa de grupos. Me gustó mucho escuchar un juego de palabras con una frase bastante emocional que surge en cada torneo: “México jugó como nunca y perdió como siempre”, y ahora se dijo: “México jugó como siempre y ganó como nunca”. Con 9 puntos de 9 posibles y sin ningún gol en contra, la selección nacional se enfrenta al gobierno de sus emociones. Enfrentar un rival exige controlar y mitigar un derrotismo en el resultado, y al ir ganando exige controlar la percepción de triunfo y conformismo antes de concluido el partido. Previendo las emociones que den como consecuencia comportamientos de alto riesgo, la Ciudad de México limitó la venta de alcohol para tratar de disminuir los desmanes en bienes públicos y la generación de basura, las últimas celebraciones de los triunfos de la selección futbolista mexicana dejaron más de 40 toneladas de basura. El miércoles 24 de junio, al terminar el partido contra la selección de República Checa o Chequia, la celebración en el Paseo de la Reforma en México, reunió más de 800,000 capitalinos. Muchas veces se coreó, en el estadio, en el zócalo, en Reforma, el cielito lindo, y entre su letra el convencimiento de; “canta y no llores”. Ahi descansa la aspiración de imponer las razones a las emociones, la acción sobre la consecuencia.

Fiesta

Héctor A. Gil Müller

La realización de algunos juegos del mundial en México nos está regalando diversas estampas en las que aflora el ingenioso humor del mexicano. La euforia colectiva ensalzada por la alegría característica del mexicano hace que turistas se mimeticen en la cultura o se asusten. Lo redondo exige limar las aristas, todos los gritos se mezclan desde la tribuna que ve su selección favorita, eso hace el balón; iguala. Por cierto, la diferencia técnica entre la pelota y el balón es el uso de aire, aunque en el diccionario solo los distinga por el tamaño.

No es lo mismo ver el éxito de quienes viven de la patada, que la realidad de quienes están de la patada. En Monterrey colocaron unas lonas o bardas entre las avenidas o rutas al estadio para ocultar esa situación de vulnerabilidad. Me pregunto si para recibir a todos estos momentáneos visitantes México quiso disminuir su mexicanidad y aumentar su similitud con otros países.

La FIFA, federación organizadora del evento, exigió a las ciudades que albergan un estadio participante cuatro acciones principales; modernización de estadios, infraestructura de movilidad, capacidad hotelera y operativos de seguridad masivos. Los 3 estadios fueron renombrados para el evento y evitar un conflicto de patrocinios.  La inversión fue alta en todas las entidades. La Ciudad de México con tanta promoción del delito y del riesgo, renovó el tren ligero y lo renombró como “el ajolote”, Guadalajara entregó una ampliación de su sistema vial del aeropuerto al centro de la ciudad y Monterrey, con un -casi en operaciones- nueva línea del metro son los escenarios que reciben algunos, no tantos como los esperados, turistas internacionales y aficionados de la fiesta del futbol.

Sin duda estos eventos son detonantes económicos, en total son 13 juegos los que se disputarán en territorio mexicano desde el 11 de junio. Los extranjeros que llegan, seguramente con noticias algo escalofriantes desde su país sobre nuestro día a día, ¿estarán preparados para los apodos que les van a poner?, ¿estarán listos para que el uber que los trasporte les pida que se finjan ser familiares para que puedan dejarlos en el aeropuerto?, pero estoy seguro de que se van a sentir en casa, porque nadie que viene a México se regresa igual.

Ya dijo el gobernador de Nuevo León, “durante este mes váyanse de fiesta” y aunque es imposible dejar todo para “enfiestarse” muchas cosas se van a detener. Porque somos más apasionados que disciplinados por no decir que para “el guateque” nos pintamos solos. Por cierto, “guateque” es una palabra caribeña y no mexicana que expresa banquete o fiesta. Según el INEGI en México están registrados como mariachi 648 agrupaciones, hay más pero unos son los disciplinados y otros los apasionados. A lo largo del territorio nacional existen 147,205 taquerías, en cada juego de seguro hay más, pero somos más apasionados que disciplinados.

Ya reportó el gobierno federal que incluso los homicidios dolosos han tenido una tendencia a la baja conforme progresa la justa deportiva. Entre goles, premoniciones y discursos de hombres y mujeres que dejando de ser expertos en geopolítica ahora son estrategas deportivos, el mundial está presente no en tres estadios, sino en comedores, salas, mesas, pasillos y carros. El mundial como sus balones limpian las aristas y nos igualan.

 

 

De la patada

Héctor A. Gil Müller

Hay indicios de una existencia milenaria, el juego con la pelota y los pies está presente en muchas civilizaciones antiguas, y así como había quien disfrutaba jugándolo había también los que disfrutaban viéndolo. El primer reglamento que normó y por ende creó lo que hoy conocemos como el futbol, se dio en Inglaterra en 1863 cuando se separó oficialmente del rugby. Coincidéntemente, casi 100 años atrás 13 colonias británicas habian alcanzado su independencia de la Corona y fundaron los Estados Unidos de América, en el siglo 19 los presidentes de los clubes de futbol colegial, cada uno con sus propias normas, se reunieron en un bar inglés y redactaron las 13 reglas que darian uniformidad al deporte creando a los pocos años la primer federación de equipos de futbol en la historia. Años después el futbol sigue reuniendo equipos tan diverses, algunos de países que inculso se enfrentaron en guerra salvajes pero que participan en torno a un balón. Un balón que no solo tiene la forma del mundo, sino que también ha sabido conectar al mundo.

Cada cuatro años el mundo vive la justa futbolística, el partido final que entrega al ganador la copa del mundo es el evento deportivo más visto superando los 1,500 millones de espectadores. Esas patadas y balones generan un movimiento económico global que supera los 11 mil millones de dólares en diversas industrias. Desde la televisiva, ingresos a los partidos, publicidad y mucho, mucho mucho merchandising.  Desde 1930 en Uruguay se han jugado cada 4 años 22 torneos que solamente se han suspendido durante la segunda guerra mundial. Entre los partidos que se jugaran en México este año en que por primera vez tiene una sede dividida (EUA, CAN, MEX) La ocupación hotelera para el mundial en México se mantiene aún abajo del 60% y empieza a generar la amarga noticia que las expectativas para el evento futbolístico fueron más altas que lo que la real parece traer. Ya sabemos que la distancia entre la realidad y la expectativa se llama decepción. 

Recientemente y por menesteres y convencimiento de mi hijo mayor, nos enfrascamos en la compra de un álbum que durante años ha sido manufacturado por una editora italiana y que se debe llenar con las “estampitas” de los jugadores de cada equipo. Este ejercicio ha ido subiendo cada 4 años de precio y hoy exige algo más que los domingos para su llenado. Ese album con mas de 900 estampitas por conseguir y un gasto promedio de 5 a 7 mil pesos para llenarlo, me hizo adentrarme a un mundo en el que muy afanados niños, jóvenes y muchos adultos se reunen a intercambiar sus “repetidas” estampas. Todos se ostentan de haber completado esos mismos álbumes de mundiales previos.  Con una facilidad tremenda preguntan por estampas de mundiales pasados, el nombre del jugador, el número del grupo o una muy usada palabra que sigo sin entender “repechaje”, ya una señora en uno de esos fines de semana se me acercó y me dijo con sinceridad: “ay señor, usted no sabe mucho ¿verdad?. Brillante pensé encontré filosofía en esta algarabía.  Yo no quiero reconocer que ni siquiera se identificar aun los equipos y para buscarlos en el mentado álbum debo empezar desde la primera página. Pero ahí la llevamos, víctima de esa euforia ya nos faltan menos de 100 “estampitas”.

La seguridad

Hector A. Gil Muller

Por cuestiones profesionales estoy en Eslovaquia al momento de escribir este artículo, la República Eslovaca es uno de los países con mejores indicadores en seguridad en el mundo, no solamente en su capital Bratislava sino también en sus zonas remotas y rurales. ¿Cómo un país alcanza esa paz?, pero quizá la pregunta para Mexico sería, ¿Cómo un país acepta no vivir en esa paz?

Una situación simple se vuelve complicada, después compleja y finalmente caótica. México sigue sumido en una espiral violenta, si reducimos los episodios violentos en números el promedio aparece, pero en lo individual es diferente. Los números con rostros son mucho más dolorosos, porque el número se extiende en una historia cuya recuperación no siempre es posible. No podemos dejar al tiempo todas las reparaciones, porque eso no es sabiduría, es procrastinación y desidia.

Coahuila renovó su congreso estatal en un proceso estatal que es solitario para el calendario del 2026. El resultado fue un carro completo para el Partido Revolucionario Institucional, el PRI. El estado se consolida como el último reducto y bastión priista. La estrategia de las campañas fue pedir el voto ciudadano para proteger la seguridad y no dejar que el Estado caiga en la inseguridad que domina la mayor parte del país.

El triunfo fue completo en todos los distritos en los que se divide el Estado. El PRI exhibió una maquinaria electoral bien aceitada y una mayoría de candidatos previamente consolidades con una cartera política muy competitiva. Pero el triunfo no se debió solo a eso, sino a una campaña bien aplicada, los discursos de los candidatos pretendían describir la realidad de otras ciudades y la situación actual de Coahuila. Obviamente los triunfos tienen siempre muchos padres, no así las derrotas, pero lo cierto es que ese contraste de imágenes, situaciones y expectativas fue decisivo para captar muchos votos en duda. Los mismos rivales, algunos no todos, han reconocido el triunfo y otros han expuesto sus presunciones de fraude. Pero para nadie es oculto que el discurso sobre la seguridad permeo atrayendo votantes.

México sigue enfrascado en la guerra contra el crimen, pero el solo nombre resulta doloroso. Una guerra no es una lucha es un enfrentamiento entre dos fuerzas similares con ataques encontrados. La sola nominación expresa el tamaño del fenómeno y también los riesgos que implica. Son años de esta lucha y la estrategia sigue perdida. Hay varias reglas que la historia entrega y aplican a una “guerra” cuanto más larga sea la guerra menos mortal será. El segundo de ellos dice: Entre más larga es la guerra, más jóvenes serán los soldados. Sin duda cuando un conflicto bélico rebasa un límite en el tiempo ambos bandos buscarán una menor mortandad porque los soldados menguan.  En nuestra “guerra” ¿aplican estas reglas? Seguramente no, porque una cosa es la guerra con sus enfrentamientos y otra diferente es la inseguridad como resultado de un ambiente un contexto maldito que incrementa los episodios criminales. La impunidad, contexto mediático, presión económica y hasta cierto punto reconocimiento cultural hacen que delinquir sea sencillo. Se necesita hacerle honor al nombre regeneración nacional, no como una consecuencia de las urnas sino a través de las acciones que dispuestas en políticas públicas atienden los problemas comunes.

Desarrollo

Héctor A. Gil Müller

Sabe mucho el que camina, por más distraido que sea, dicen los sabios que de tres maneras conocemos el mundo; porque lo leemos e imaginamos, porque platicamos y lo escuchamos o porque viajamos y lo vemos. Me siento honrado de afirmar que en México he impartido alguna clase o conferencia en 30 de los 32 estados de la republica, he viajado mucho. He tenido el alto privilegio de conocer, por asuntos profesionales también diversos paises, he conocido paises que se duele por el lastre que se ha estigmatizado del subdesarrollo y también otros reconocidos como desarrollados.

Hay algo más que nuestra definición económica del desarrollo, el dinero no lo es todo. Como dijo alguien; el dinero no da la felicidad y menos si es poco. Si es muy importante, porque alguien ha etiquetado un precio a las necesidades mínimas en algún lado. Pero sin duda alguna, no solo el dinero es la advertencia para construir un país que ha sido herencia bendita.

Desde el aeropuerto en Viena, marcado por la elegancia de sus usuarios y muchos eslogans publicitarios que advierten que en Austria no hay canguros y que en verdad, cuenta con una oficina de atención para viajeros que queriendo llegar a Australia erraron la dirección. La música de mozart resuena en el aeropuerto, una experiencia cosmopolita llena de idiomas, estilos, vestuarios y siempre música.

En Austria entendí lo que significa que los bosques abracen las ciudades, el cuidado ambiental es una prioridad y no solo como política pública sino como instrucción personal, los limpios lagos permiten ver el fondo subacuatico y expresan que una cosa es dominar y otra es custodiar. La tapa de cualquier botella de plástico no se aparta por completo de la botella. Así como nosotros cambiamos las velas de un pastel, sobre las que podiamos apagar y pedir un deseo, quizá también en algun momento tomamos la decisión que la tapa y la botella se separarán, quizá con eso malaprendimos que la basura no se suma, se multiplica.

Tomaron el idioma alemán y lo hicieron propio, un dialecto que se adapta a un estilo. Entre las palabras mejores está: “Mahlzeit” usada para desear un buen provecho, pero reutilizada para traer a alguien un buen momento, no se limita su uso para la hora de comer, sino en cualquier momento del día. Un americano me dijo, los austriacos tienen en alta estima a Mozart, su música se escucha en todas sus tiendas, sus vestuarios se exhiben en toda publicidad, sus chocolates endulzan cada momento y hasta para comer se dicen “mooozart”.

Una extraña práctica al inicio, pero envidiada a los pocos días de disfrutarla, para quienes tenemos erradas las prioridades, es que a las 6 de la tarde todo cierra, los trabajos terminan, los comercios se apagan, los negocios se resguardan, porque, de no hacerlo así, ¿Cuándo se pasa tiempo con la familia? Me contestó un colega. Es impactante ver, en ciudades modernas de alto bullicio durante el dia, la plácida serenidad al atardecer del sol.

En nuestra historia el único mandatario que habló Nahuatl fue Maximiliano de Hasburgo cuyo interés por la cultura Mexicana lo hizo contratar linguistas para estudiar la lengua. Tenemos muchas ventajas en México y podemos perderlas si el enfoque es el errado, las pequeñas cosas que hacen de la vida lo vital y que cambian los minutos en momentos.

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