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El primer año del papa Leon XIV

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado ocho de 8 de mayo se cumplió el primer aniversario del pontificado del papa León XIV, el cardenal Robert Francis Prevost, el primero nacido en Estados Unidos, y el primero de la Orden de San Agustín, en los 2000 años que la Iglesia tiene de existencia.

El papa, que con frecuencia hace patente el ser hijo de san Agustín, en este su primer año a la cabeza de la Iglesia católica, que tiene 1400 millones de fieles, ha centrado sus mensajes en siete grandes temas:

 

  • La búsqueda constante de la paz. Ha insistido en rechazar "el paradigma de la guerra" y privilegiar siempre el camino de la paz. Y también en "construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo". La paz y la unidad son posibles. Debe prevalecer la justicia y el derecho.

     

  • La lucha contra la pobreza y la atención a los pobres. En la Exhortación apostólica Dilexi te, recoge y desarrolla ideas del papa Francisco sobre este tema. Subraya la importancia de entender la conexión que existe entre el seguimiento de Jesús y su llamada a acercarse a los pobres, que está presente en todo el Evangelio. Hay que hacer realidad el Pensamiento Social de la Iglesia.

     

  • Responsabilizarse de los otros. No se puede permanecer insensibles ante la necesidad de los demás. La realidad del mundo de hoy "nos piden a cada uno que, en nuestras distintas responsabilidades y servicios, no cedamos nunca a la mediocridad", y hacerse solidarios con los otros.

     

  • Importancia de la educación. Es fundamental la tarea de acompañar a las nuevas generaciones: "Educar es un acto de esperanza y una pasión que se renueva, porque manifiesta la promesa que vemos en el futuro de la humanidad".

     

  • Promover la esperanza. En los tiempos en los que vivimos hay que vencer la desilusión de quienes ya no creen en la posibilidad de emprender nuevos caminos, e impulsar el vivir con esperanza. Hay que ver el futuro con renovada esperanza.

     

  • Ecumenismo. El papa insiste en "un ecumenismo orientado al futuro, de reconciliación en el camino del diálogo, de intercambio de nuestros dones y patrimonios espirituales". Piensa que, pese a enormes dificultades por superar, la unidad de los cristianos es posible.

     

  • Los jóvenes. Estos no se conforman con lo que ya existe, desean un mundo más justo y fraterno. Se les debe ofrecer oportunidades de desarrollo. Están llamados a hacerse cargo de grandes responsabilidades en cada una de sus naciones y a nivel internacional.

En su primer año como sucesor de san Pedro, el papa, con su propio estilo, se ha convertido en un líder moral y un referente a nivel internacional, que propone a discusión nuevos temas e ideas.

 

A esto han contribuido de manera importante los ataques y críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lo sitúan en el centro de una discusión con cobertura mundial, de la que hasta ahora siempre ha salido fortalecido con lo que propone y como lo hace.

Memorial No Mafia

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Memorial No Mafia se encuentra en Palermo, Sicilia, Italia.

 

Historia

 

En 1993, la ciudad de Palermo compró y reestructuró el Palacio Gulì. En 2015, el Ayuntamiento acogió la propuesta del Centro de Documentación de Sicilia: Giuseppe Impastato, para establecer el Memorial No Mafia. En 2018, en el aniversario de la masacre de Capaci 1962, donde murieron los magistrados Falcone y Francesca Morvillo y los agentes de escolta Rocco Dicillo, Antonino Montinaro y Vito Schifani, el alcalde, Leoluca Orlando, entregó el edificio a Umberto Santino, presidente del Centro Giuseppe Impastato.

 

Edificio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La construcción del Palacio Guli está vinculada al Monasterio de Santa María del Cancellero de la Orden Benedictina, fundado en 1171 por el Gran Canciller del Reino Normando. El edificio surgió como un anexo del complejo monástico.

 

En 1823, después del terremoto se añadieron unidades de vivienda al edificio, para sostener al monasterio y sus habitantes, y se empezaron a alquilar apartamentos y talleres. En mayo de 1860, los bombardeos de las tropas de Borbón dañaron el edificio. Más tarde fue comprado por los hermanos Giovanni y Salvatore Quil. Se instalaron todo tipo de negocios.

 

En el palacio estuvo la pastelería de la familia Gulì, famosos por su repostería.

 

En 1943, los bombardeos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos arrasaron el monasterio. Hoy en día, los únicos rastros del siglo XVIII permanecen en el callejón homónimo. En el terremoto de 1963, el edificio sufrió graves daños.

 

Exhibición

La exposición se organiza en dos salas: Bandidos de Sicilia y Entierros de Estado.

 

En estas salas, a través de fotografías y pequeños textos, se abordan diferentes temas: el bandidaje, la historia de la banda de Giuliano, la masacre de Portella della Ginestra, la guerra de la mafia y el narcotráfico. Se presta especial atención a los crímenes de la mafia, a los mafiosos, a los asesinatos de Estado y a la historia de la lucha antimafia.

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

Es un museo pequeño y modesto, a cargo de una organización de la sociedad civil sin fines de lucro. Se dedica como un Memorial a quienes han sido asesinados por los distintos grupos de la mafia.

Es un lugar que recuerda lo que ha sido la mafia y los efectos que su accionar ha producido en la sociedad italiana, en particular de Sicilia. Y también se propone que las víctimas no sean olvidadas.

Se rinde homenaje a la memoria de los jueces Falcone y Borsellino, figuras emblemáticas de la resistencia siciliana, y en general a todas las víctimas de la violencia mafiosa. Es un lugar que invita a pensar y a no olvidar.  Construir un espacio así en México.

Convento de Ozumba

Rubén Aguilar Valenzuela

 

El convento de la Inmaculada Concepción está en Ozumba, Municipio de Chalco, Estado de México. Es una fundación del siglo XVI de la Orden de Frailes Menores (OFM).

 

Toponimia

 

Atzomba, o Atzompan significa, según algunos autores, "lugar de más allá"; pero el vocablo, en la pronunciación en español se convirtió en Ozumba, palabra de más fácil de decir.

 

Historia:

 

En 1521 los chalcas, los habitantes originales de esta región se aliaron a los españoles, en contra de los mexicas que los dominaban. Por esto los señores de los pueblos originarios pudieron continuar como tales. En 1525, Francisco Atlanlzincuilzin, apellido en náhuatl, funda el pueblo y es su primer señor.

 

El convento es una fundación de la Provincia del Santo Evangelio de la Orden de Frailes Menores (OFM) y fue posterior a 1585, porque no figura en la Descripción de la Provincia del Santo Evangelio de esa fecha, que hizo Ponce.

 

Los especialistas señalan que el tipo de construcción del convento indica que es propia de finales del siglo XVI, pero la iglesia se construye después, ya en el siglo XVII.

 

Romero de Terreros dice que los arcos de la portería sirvieron de capilla abierta. El primer libro de bautismos es de 1621, y en la portada dice: "Siendo Provincial Juan Márquez Maldonado y por, su mandado, se comenzó este libro en el mes de enero del año de 1621, siendo Guardián del Convento de Azumba Fr. Christóbal de Ves (Velasco)".

 

El libro abarca hasta 1650, es de señalarse que las actas de bautismo de los indígenas están redactadas en náhuatl y las de los españoles en castellano. Ozumba fue una de las parcialidades en que estuvo dividido el curato de Tlalmanalco y fue visita del convento de Tlalmanalco, Estado de México.

 

En 1697 fray Agtistín de Vetancurt, en su Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de México, describe el convento de Ozumba en los siguientes términos: "HA/zompan. Al pie del Bolean esta vn Convento, cuya iglesia es a N. Señora dedicada; viven en el dos Religiosos, que con autoridad del Ministro de TlalmanaIco administran mil docientas y treinta personas, y entre ellas Españoles y mestizos en dos haziendas de labor; y en el Pueblo tiene Cofradía del SS. Y de las Animas; no tiene Pueblo de Visita; Tercera Orden; a S. Ibon; dos Capillas; vna a Iesus Nazareno, y otra a N. Señora de Guadalupe azte el Norte". En 1697 se comienza la fachada actual y también la torre.

 

 

Descripción:

 

Atrio

 

El atrio y la iglesia están elevados sobre el nivel de la calle, la diferencia se resuelve con una escalinata. El atrio, ahora ajardinado, tiene dos portales de entrada, el principal, que se ve en esta fotografía, y a otro a mano izquierda.

 

El portal principal tiene tres arcos de medio punto y un remate con un nicho que en la parte superior tiene un frontón triangular abierto y una cruz.

 

El portal de la izquierda tiene dos arcos de medios punto y un remate con un nicho, y una estructura en la parte superior. Los capiteles de las pilastras deben de ser de finales del siglo XVI.

Portal de la entrada izquierda del atrio.

 

Cruz atrial

 

La Cruz atrial es una pieza moderna, y se encuentra en el lado izquierdo del atrio en medio de una zona ajardinada.

 

Portal de peregrinos  

 

El Portal de peregrinos, portería del convento, es de finales del siglo XVI. Es de mampostería. Tiene tres arcos de medio punto que se sostienen en columnas de capiteles toscanos. En la parte superior las ventanas del convento.

 

Murales

 

De Manuel Romero de Terreros, retomo la descripción de los murales.

En este mural:

 

A su vera, de Hernán Cortés, de rodillas, se yergue la figura de fray Bartolomé de Olmedo, inconfundible por su hábito mercedario, y junto a él, un pequeño paje negro viste a la europea. Pedro de Alvarado es portador de un estandarte, e inmediatamente detrás de él, viene otro conquistador, tal vez Rafael de Treja, con una alabarda, precediendo a Guatemuz y otros caciques, los tres con sendos ramos de flores en las manos.

 

En este mural:

 

En el muro del otro lado de la puerta, a la derecha del espectador, se representa el martirio de los niños indios de Tlaxcala; Cristóbal, Antonio y Juan. Relata el padre Mendieta que, entre los primeros niños tlaxcaltecas que se convirtieron a la fe, descollaba Cristóbal, de doce a trece años de edad, hijo del cacique Acxotecatl, por su celo verdaderamente apostólico.

 

Los principales episodios del martirio de los niños Tlaxcaltecas están representados en el mural. A la izquierda, en la parte inferior, cerca de una iglesia marcada Tlaxcalan, yace sangrante en el suelo el niño Cristóbal, a quien su padre está propinando feroz paliza; mientras que atrás, en segundo término, se ven varias figuras rescatando al niño del fuego en que su padre lo había arrojado.

 

Más a la derecha de la pintura, aparecen cuatro indios, tres con sendos palos y uno con un arco, en el acto de atacar a Antonio, como ya hicieron con Juan, que yace muerto en el suelo, con una flecha clavada en el corazón. Otra iglesia en ese lado de la pintura lleva el nombre de Tecali, y se ve allí, además, un ídolo hecho pedazos, que ha sido derribado de su pedestal.

 

Para mayor claridad, los tres pequeños mártires tienen escritos sobre sus cabezas sus respectivos nombres: Cristóbal, Antonio y Juan. El primitivo fresco tenía una extensa leyenda al pie, explicativa de lo que representaba; pero ésta quedó casi por completo obliterada, bajo una capa de pintura posterior.

 

Solamente hemos podido descifrar las palabras " ... al que estaba ... ", y la fecha 1613, lo cual confirma la opinión de Kubler (y la nuestra) de que los murales datan del siglo XVII. Alguna persona nos asegura que también se traslucen rastros de una firma, que parece: "Alzate, o Arzate fecit H, dato interesante, si llegara a comprobarse, ya que en ese caso el pintor sería de la misma familia del célebre P. José Antonio Alzate, natural, como es sabido, de Ozumba.

 

Esta pintura está ejecutada con extraordinario vigor y realismo, y, como dice Toussaint, "adquiere un gran valor plástico por la ingenuidad de su composición, que parece un anticipo de la pintura contemporánea de México". Por nuestra parte, consideramos digno de notarse el paisaje que le sirve de fondo, detalle nada usual en esta clase de frescos conventuales.

 

Lástima que la pintura haya sido picada sin piedad, principalmente en los rostros de las figuras.  De la misma época de la pintura de Cortés y los religiosos deben de ser las que se ejecutaron en los angostos lienzos de pared que hay a cada lado de la arquería.

 

En este mural:

 

A la izquierda, hoy un mural muy maltratado, donde se representa el acto de humildad de Hernán Cortés, cuando, para edificación de los indios, se deja azotar públicamente, por haber llegado tarde a misa.  De rodillas, con lo mismo que viste en la pintura anterior, pero desnudo de la cintura para arriba, recibe sobre sus espaldas latigazos que le propina un fraile y que parecen más simbólicos que efectivos, en presencia de cuatro impávidos caciques.

 

En este mural:

 

En la pared correspondiente, a la derecha de la arquería y, por tanto, contigua al mural de Cortés y los religiosos, están retratados los tres precursores franciscanos que vinieron de Flandes, a saber (para darles sus apellidos castellanizados): fray Juan de Tecto, fray Juan de Aora y fray Pedro de Gante, éste sin mitra a sus pies, porque era solamente hermano lego.

 

Estas dos pinturas parecen de la misma calidad y de la misma mano que la mayor; y la segunda confirma lo dicho por Mendieta de que el santo varón de Gante "cuasi en todos los principales pueblos de la Nueva España lo tienen pintado, juntamente con los doce primeros fundadores de esta provincia del Santo Evangelio".

 

En este mural:

 

Arriba de la puerta que conduce al convento, se ve la figura de san Francisco, en calidad de atlante con tres esferas, la superior sirve de base a una imagen de la Inmaculada Concepción. Rodean a la Virgen querubines que portan atributos de Nuestra Señora, y a un lado del Santo de Asís se ve al "Doctor Sutil" Juan Duns Scoto, y al otro lado, a la Venerable Madre María de Jesús de Agreda, ambos con un libro abierto en la mano.

 

Las esferas, simbolizan las tres Ordenes de San Franciso. Esta pintura es muy inferior a las demás, sobre todo con la figura de Duns Scoto, cuya cabeza aparece desproporcionadamente pequeña. La figura de la Madre Agreda sugiere la fecha aproximada de su ejecución, de fines del siglo XVII, cuando más tarde, de principios del XVIII.

 

De manera que la primitiva decoración de esta sobrepuerta debe de haber consistido en el escudo de las cinco llagas, o algún otro emblema de la Orden franciscana. Algunas personas aseveran que la otra pintura, en el muro sur de la portería, que representa la aparición de la Virgen de Guadalupe, data del año de 1848, cuando se renovó la de Cortés y "los doce"; sin embargo, las figuras de fray Juan de Zumárraga y sus acompañantes, allí representadas, nos parecen anteriores a esa fecha.

En este mural:

 

Mural de los doce primero franciscano. El 13 de mayo de 1524, llegaron los doce primeros frailes franciscanos: Martín de Valencia (superior); Francisco de Soto; Martín de la Coruña; Juan Suárez; Antonio de Ciudad Rodrigo; Toribio de Benavente (Motolinía); García de Cisneros; Luis de Fuensalida; Juan de RibasFrancisco JiménezFray Andrés de Córdoba, (hermano lego); Fray Juan de Palos (hermano lego). La tiara a los pies señala a los que son sacerdotes.

Un año antes habían llegado los frailes franciscanos flamencos: Pedro de Gante; Juan de Tecto, Juan de Ahora.

 

Iglesia

 

- Exterior

 

La portada del siglo XVII tiene tres cuerpos y un remate. En el primero tres calles; en la del centro un arco de medio punto, y en las dos laterales, en medio de columnas, nichos con imágenes de san Agustín y san Antonio de Padua. El segundo, con tres calles; en la del centro la ventana del coro, y en las dos laterales, en medio de columnas, nichos con imágenes de santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís.

 

En el tercer cuerpo una imagen esculpida de la Purísima Concepción y el remate, semicircular, un relieve del Padre Eterno. Arriba de este un reloj. En el siglo XIX, la fachada fue intervenida.

 

 

Muro exterior izquierdo de la iglesia.

 

La torre tiene dos cuerpos y un remate. El primero corre a lo largo de la fachada, de lado se puede ver con claridad que se divide en cuatro partes. El segundo tiene arcos de medio punto en cada uno de sus lados, en medio de columnas. El remate es una cúpula con dos cuerpos.

 

 

- Interior

 

La planta es de cruz latina. En el crucero una cúpula circular. Altares barrocos del siglo XVII y XVIII. 

 

El Altar mayor está dedicado a la Inmaculada Concepción, y en 1731 fue elaborado por el maestro Francisco Peñaflor, quien también realizó el altar de san José en el vecino convento de Amecameca, Estado de México. El estilo es barroco con columnas salomónicas.

 

Se estructura a partir de tres cuerpos. En el primero hay cinco calles que se dividen por columnas salomónicas, y al interior otras columnas más pequeñas. En la del del centro, la imagen de la Inmaculada Concepción en un nicho mayor que los laterales, a sus lados dos ángeles. En las cuatro calles laterales, imágenes de santas y santos.

 

En el segundo cuerpo, cinco calles divididas por columnas salomónicas, y al interior otras columnas más pequeñas. En la del centro la imagen de san José con el niño Jesús. Este nicho es mayor que los laterales, y a sus lados dos ángeles. En las cuatro calles laterales, imágenes de santas y santos.

 

El tercer cuerpo, con  un remate semicircular, cinco calles divididas por columnas salomónicas, y al  interior otras columnas más pequeñas. En la del centro la imagen de san Francisco  de Asís. El nicho es mayor que los laterales, y a sus lados dos ángeles. En las  cuatro calles laterales, imágenes de santas y santos.

 

En el basamento, en cuatro grupos, se encuentran las figuras de Los Doce Apóstoles. El altar es una obra barroca de enorme calidad artística con la imagen de la Virgen y otros 14 santos y santas, y también arcángeles, ángeles y querubines.

 

Esta imagen de la Virgen de Guadalupe está en una de las paredes de la nave. A la izquierda Juan Diego, y a la derecha el obispo fray Juan de Zumárraga.

 

En una de las paredes de la nave este cuadro de la Crucifixión. Debe ser del siglo XVIII. Es muy bueno.

 

Altar en una de las paredes de la nave que está dedicado a la Virgen Dolorosa. Obra barroca del siglo XVIII. Tiene tres cuerpos y un remate. El primero es el basamento, donde al centro está el altar. En las calles laterales imágenes. Ahora, al pie del altar un Santo sepulcro. En el segundo cuerpo tres calles. En la del centro un nicho con la imagen de la Virgen Dolorosa en medio de dos pequeñas columnas. En las calles laterales, divididas por columnas salomónicas dos repisas con capelos, que tienen imágenes enmarcadas en pequeñas columnas. A la derecha un Ecce Homo y la izquierda Jesús resucitado.

 

En el tercer cuerpo al centro un nicho con una imagen en medio de dos pequeñas columnas. En las calles laterales, divididas por dobles columnas salomónicas dos repisas que tienen imágenes enmarcadas en pequeñas columnas. El remate tiene tres calles, en la del centro una repisa con una imagen, y en las dos laterales, divididas por dobles columnas salomónicas, repisas con imágenes.  

 

Santo entierro, al pie del altar.

 

En la nave central, se encuentra el altar de san Antonio de Padua. Tiene un basamento de madera, puede ser caoba, donde estuvo el altar, luego viene un cuerpo con tres calles, al centro una imagen de Jesús. Le sigue un cuerpo con tres calles divididas por columnas salomónicas. En la del centro san Antonio de Padua con el niño Jesús. En las calles laterales cuadros. El remate tiene tres calles. En la del centro un cuadro, y en las laterales dos pequeños cuadros. Algunos cuadros se atribuyen a Juan Correa.  

 

Altar  de La Divina Pastora, se encuentra en uno de los brazos laterales de la nave.  Obra barroca del siglo XVIII. Tiene tres cuerpos y un remate. El primero es el basamento y donde está el altar. El segundo, que podría ser parte del primero,  son tres calles con adornos. El tercero, tiene tres calles. En la el centro un cuadro,  y en las dos laterales, enmarcadas en columnas, cuadros. El remate tiene tres  calles. Cuadros en cada una de ellas. En la parte superior de la central un  adorno. Los óleos se atribuyen a José de Páez.

 

En uno de los brazos de la cruz latina se encuentra este altar barroco del siglo XVIII. Tiene tres cuerpos y un remate. El primero es el basamento donde se encuentra el altar y el sagrario. El segundo tiene tres calles, en la del centro un nicho con una imagen de un santo franciscano. En las laterales, divididas por dobles columnas salomónicas, cuadros. El tercero tiene tres calles divididas por dobles columnas salomónicas, en la del centro un cuadro de san José con el Niño Jesús, y en las laterales cuadros. El remate tiene tres calles, en las tres hay cuadros. Termina en un semicírculo achatado.

 

Capilla dentro de la iglesia

 

Dentro de la iglesia se encuentra esta capilla. En su interior no hay nada de valor artístico salvo el cuadro que se ve a mano  derecha.

 

Entrada a la capilla, obra del siglo XVIII. Un arco de medio punto, que remata en frontón triangular abierto. Al centro un cuadro, que puede ser san Francisco de Asís.

 

 

Celosía

 

Celosía, que se encuentra al interior de la iglesia. No está donde se ubica el coro. Parce un lugar para oír misa y participar en los eventos litúrgicos desde el convento.

 

 

Capilla anexa  

 

Capilla al lado derecho de la iglesia. Obra del siglo XVIII.  El altar tiene tres cuerpos y un remate. El primero es el basamento donde está el altar y el sagrario. Hay pinturas. El segundo tiene tres calles. En la del centro la imagen de san José con el Niño Jesús en medio de dos columnas labradas. En las calles laterales cuadros en medio de dos columnas, y a los extremos dos columnas más grandes, iguales a las de la imagen central.

 

El tercero tiene tres calles. En la del centro la imagen de la Virgen en medio de dos columnas labradas. En las calles laterales cuadros en medio de dos columnas, y a los extremos dos columnas más grandes, iguales a las de la imagen central. El remate semicircular tiene tres calle

Vida pública de nuestro señor Jesucristo

Rubén Aguilar Valenzuela 

El jesuita inglés Alban Goodier escribe Vida pública de nuestro señor Jesucristo, Volumen I y II (Editorial Difusión, S.A., Buenos Aires, Argentina, 1947). En 1944 se publica el texto original en inglés.

 

En esta obra, Goodier se propone abordar la vida de Jesús en el esfuerzo de comprender quién fue este personaje histórico, cuál fue el impacto de su vida pública, cómo lo percibieron quienes lo conocieron, qué pensaban sus discípulos y sus enemigos, y esto a partir del texto de los cuatro Evangelios.

Goodier, en la Introducción aclara: "(...) en una obra de este tipo no ha parecido necesario introducir ninguna discusión sobre los cuatro evangelistas, la autenticidad de su obra o las características especiales de cada uno.

 

Estos han sido examinados y probados por escritores mucho más hábiles y eruditos que el autor, y él se contenta con aceptar su decisión, remitiendo a los lectores que deseen examinar estas fuentes a ellos. Por otro lado, al aceptar los Evangelios, los acepta total e íntegramente. Le parece una actitud mental fútil tomar una fuente como auténtica y luego, casi exclusivamente a partir de evidencia interna, proceder a erosionarla. Por ejemplo, tomemos los milagros. Los cuatro evangelistas no solo los registran, sino que los registran como una parte esencial de su evidencia; tan esenciales, en todos los casos, que si se eliminan, todo su concepto de Jesús se derrumba.

 

Apenas hay un milagro que pueda cancelarse sin que ello implique la caída de muchas otras partes del Evangelio; elimínelos todos y prácticamente no queda nada. Mucho más justo a los hechos, incluso desde el punto de vista del racionalista historiador, ¿acaso el autor considera que debe tomar las pruebas tal como las encuentra, interpretarlas lo mejor posible, confiar en aquellos a quienes reconoce como sus únicos guías fiables y construir su imagen de Jesús según la de ellos y con el mismo material? Si acepta algunas pruebas y rechaza el resto, al menos debe confesar que la conclusión a la que llega, sea cierta o no, no puede ser la imagen que trazaron los cuatro evangelistas. En esta obra, los cuatro Evangelios se han tomado simplemente como nos han sido dados; la pregunta se ha formulado sencillamente: ¿Cómo es el Jesús de los cuatro evangelistas?"

 

El texto de Goodier, que leí por primera vez cuando era novicio (1966-1967) en el noviciado de San Cayetano, Santiago Tianguistenco, Estado de México, de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, me impresionó y me ayudó a entender mejor la figura de Jesús.

 

Quien fuera obispo de Bombay, India, escribe un texto descriptivo, claro y original, que es fiel al texto de los cuatro Evangelios, que armoniza e integra en un solo relato que abarca los tres años de la vida pública de Cristo antes de su pasión.

Autor

 

 

Alban Goodier, S.J., nace en Great Harwood, Lancashire, Inglaterra, el 14 de abril de 1869 y fallece en la Abadía de Santa Escolástica, Teignmouth, el 13 de marzo de 1939. Estudia en el colegio jesuita de Stonyhurst. Ingresa a la Compañía de Jesús en 1887, es ordenado sacerdote en 1903 y hace su profesión solemne en 1906.

 

En 1915, cuando es superior de los estudiantes jesuitas en Londres, se ve ante la necesidad de afrontar la crisis provocada por la guerra que obliga a la retirada de los profesores jesuitas alemanes de la Universidad Jesuita de Bombay. Su tacto en la gestión pronto le permitió ser nombrado miembro y síndico de la universidad, además de juez de paz.

 

Se le nombra arzobispo de Bombay en 1919, y es consagrado en la Catedral de Westminster y toma posesión de su sede el 27 de enero de 1920. La administración de la Diócesis de Poona se suma a sus responsabilidades en 1924.

 

En Bombay, era muy querido por sus obras sociales y de caridad. Sin embargo, la difícil situación político-religiosa pesaba mucho sobre su carácter sensible, y en su visita quinquenal ad limina, informó de su situación al papa Pío XI.

 

Se le aconseja que no regrese, y renuncia a su cargo el 8 de septiembre de 1926, para convertirse en arzobispo titular de Hierápolis en Frigia. Después de servir como auxiliar en Londres para el Cardenal Bourne, finalmente establece su sede en la Abadía de Santa Escolástica, donde se dedicó a la escritura y a impartir retiros, conferencias y a predicar.

 

Su erudición, sencillez y piedad se revelan en sus escritos entre los que se encuentran: La vida pública de Nuestro Señor Jesucristo (1931); La pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo (1933); e Introducción al estudio de la teología ascética y mística (1939).


 

 

Vida pública de nuestro señor Jesucristo

Volumen I y II

Alban Goodier

Editorial Difusión, S.A.

Buenos Aires, Argentina, 1947 

pp. 900

El viejo roble

Rubén Aguilar Valenzuela

 

El Viejo roble (The Old Oak - Reino Unido, 2023) es una película dirigida por Ken Loach, y guion de Paul Laverty, los dos llevan años de trabajar juntos.

 

Se cuenta la historia de un antiguo pueblo minero en el Reino Unido, ahora asolado por la pobreza y el desempleo en el mundo post-Brexit, que se enfrenta a la realidad de la llegada de inmigrantes sirios a quienes ven como una amenaza a sus escasos privilegios.

 

TJ Ballantyne (Dave Turner) es dueño del último espacio público que queda en el pueblo, el destartalado pub The Old Oak, donde los habitantes del lugar se reúnen para ahogar sus penas y expresar sus sentimientos xenófobos y antimigrantes.

 

Sus clientes de siempre están enojados, por la caída de los precios de la vivienda y ven videos sobre la llegada de los inmigrantes. Es cuando llega al pueblo un autobús con migrantes sirios, asustados por lo que les espera en su nueva situación y vida.

 

A TJ Ballantyne, los vecinos y clientes del bar, les piden que habilite la trastienda del pub, que llevaba mucho tiempo cerrada, como lugar de reunión para expresar sus preocupaciones y quejas.

 

Él se niega, pero acepta que el espacio se convierta en un comedor comunitario para vecinos necesitados y los migrantes, a cargo de una organización benéfica de la comunidad.

 

Entre quienes asisten a esos servicios está Yara (Ebla Mari), una joven fotógrafa siria, que ha llegado con su hermano y su anciana madre. Su padre está en una de las cárceles del régimen de Assad.

 

TJ Ballantyne entabla una amistad con ella, algunos en el pueblo malinterpretan la relación. Un día, lleva a Yara a ver la Catedral de Durham; ella se conmueve al escuchar al coro y frente a la arquitectura de este edificio milenario.

 

Piensa, con dolor, que nunca más volverá a ver los templos de Palmira, construidos por los romanos y destruidos por el Estado Islámico.

 

Ahora TJ Ballantyne se enfrenta al dilema de ser o no solidario con la comunidad de migrantes sirios que han llegado al pueblo, y son rechazados por la mayoría de sus habitantes.

 

El director no ataca a la clase trabajadora del pueblo, que rechaza a los migrantes, sino que los trata con compasión; al final son iguales a estos. Ambos grupos están en la misma condición de desventaja y necesidad.

  

Loach, el director, ya lo ha hecho en otros trabajos, ofrece una mirada sobre las personas que sufren por su situación social, económica y política. Es una película conmovedora sobre la solidaridad y la comunidad.

 

Él recurre a un estilo directo y sin artificios, y utiliza a actores noveles y no profesionales. La cámara registra lo que sucede. La película me impactó y me dijo mucho. Es un cine que obliga a pensar, y a ubicarse frente a la realidad.


El viejo roble

Título original: The Old Oak

Producción: Reino Unido, 2023

Dirección: Ken Loach

Guion: Paul Laverty

Fotografía: Robbie Ryan

Música: George Fenton

Con: David Tirner; Ebla Mari; Claire Rodgerson

 
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