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Meditaciones de Marco Aurelio

Rubén Aguilar Valenzuela

Marco Aurelio Antonino, emperador romano y filósofo estoico, nace en Roma en 120 y muere en Sirmio en 180. Entre 168 y 180 escribe en griego las Meditaciones (Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1977).

 

La obra es una colección de pensamientos y reflexiones personales, que ofrecen una profunda revisión, desde la filosofía estoica, de la vida y el poder. Es un ejercicio de introspección y autoconocimiento, destinadas a fortalecer el carácter y a guiar la conducta personal hacia la virtud y la razón. Reflexión más allá de los eventos personales y políticos que le toca vivir.

 

De acuerdo al filólogo español Carlos García Gual, que hace el Prólogo de la obra, en el siglo III, el historiador Herodiano menciona el legado literario de Marco Aurelio y dice que este: "Estaba preocupado por todos los aspectos de la excelencia, y en su amor por la literatura antigua no era el segundo de ningún hombre, romano o griego; este es evidente en todos sus dichos y escritos que nos han llegado".

 

A mediados del siglo IV, Juliano el Apóstata y el orador Temistio elogian la personalidad de Marco Aurelio. En Temistio, en su panegírico sobre Valente, El amor fraterno o Sobre la humanidad, se encuentra la primera referencia al escrito de Marco Aurelio bajo el título expreso de Admoniciones de Marco.

 

García Gual, sostiene que es hasta el siglo X cuando el texto de las Meditaciones empieza a ser conocido, y aparece la primera mención directa de la obra. El arzobispo bizantino Aretas de Cesarea, coleccionista de manuscritos y libros profanos, escribe al arzobispo Demetrio de Heraclea: "Hace algún tiempo que tengo un ejemplar antiguo del libro más provechoso del emperador Marco, tan antiguo que es cayendo en pedazos (...) Esto lo he copiado y puedo pasarlo a la posteridad con su nuevo vestido".

 

A mediados del siglo X, el léxico bizantino Souda del historiador Suidas refiere a los doce libros del Eis heautón de Marco Aurelio, y cita varios pasajes del manuscrito. En el siglo XII, Tzetzes trascribe algunos párrafos en sus Quilíadas.

 

El interés por la figura de Marco Aurelio reaparece en el último cuarto del siglo XV con la Historia Augusta. En 1528 se imprime en Sevilla el Libro áureo de Marco Aurelio, la obra que despierta el interés del público en la vida del gobernante romano.

 

La novela escrita, por Antonio de Guevara, alcanza 58 ediciones en diferentes lenguas de Europa. Gozó de un gran éxito, aunque la mayor parte de sus pasajes surgen de la imaginación del eclesiástico español y hay muy poco respaldo historiográfico. En el contexto de este éxito editorial reaparece el manuscrito de las Meditaciones de Marco Aurelio.

 

El texto de las Meditaciones se ha conservado completo gracias a dos manuscritos. El códice del siglo XVI Vaticanus Graecus 1950, y el códice Toxitanus, conocido como Palatino. Es este último el que utilizó Wilhelm Xylander para su edición príncipe, una traducción al latín del original griego, impresa en Zúrich en 1559 por Andreas Gesner.

 

La obra, se estructura en doce libros, cada uno compuesto por una serie de reflexiones que Marco Aurelio escribió para sí mismo. Estas reflexiones no solo evidencian su formación estoica, sino también su compromiso con la autodisciplina, la justicia y la búsqueda de la virtud.

 

El texto ofrece una guía para vivir de acuerdo con la naturaleza y la razón, y enfatiza la importancia de la ética, la autocomprensión y la aceptación del destino. Marco Aurelio, al escribir estos textos, no pretendía publicarlos, sino que los concebía como un diario filosófico para mejorar su propia vida.

 

Insiste en la importancia de controlar los propios pensamientos y emociones para alcanzar la serenidad. Sostiene que debemos enfocarnos en lo que está bajo nuestro control y aceptar con ecuanimidad aquello que no lo está.

 

Plantea la idea del "amor fati", que se traduce como "amor al destino". Es un concepto filosófico que implica aceptar y amar todo lo que sucede en la vida, incluidas las dificultades y sufrimientos, como algo necesario y significativo.

 

El emperador y filósofo plantea que se debe mantener la calma interior y la fortaleza mental porque "la felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos"

 

Marco Aurelio reflexiona sobre la interdependencia de todas las cosas y seres. Cada individuo es una parte integral de la totalidad del cosmos, y debe actuar en armonía con la naturaleza y la razón universal.

 

En ese marco fomenta una visión holística de la vida, donde cada acción individual contribuye al equilibrio del universo, subrayando la importancia de vivir de manera ética y en consonancia con el bien común.

 

Reflexiona también sobre la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Debemos vivir cada día como si fuera el último, sin temor y con virtud. Hay que liberarse del miedo al futuro, y sino motivarse para aprovechar al máximo el presente, enfocándose en lo que realmente importa.

 

Marco Aurelio ofrece consejos prácticos para vivir una vida virtuosa y plena, y subraya la importancia de la benevolencia y la tolerancia hacia los demás, recordando que todos los seres humanos están conectados y deben trabajar juntos en armonía.

 

Meditaciones ofrece una mirada íntima al pensamiento de uno de los filósofos estoicos más destacados, y también proporciona una guía práctica para enfrentar los desafíos de la vida, que debe ser asumida con sabiduría y serenidad.

 

La obra contiene meditaciones sobre la condición humana, la vida, la muerte, el universo, la creación, la moralidad, la fortuna, y los valores en los que las personas deben inspirarse.

 

Como para Séneca, para Marco Aurelio el alma es distinta y separada del cuerpo, entendida como espíritu, pneuma, soplo vital y el intelecto, la sede de la actividad espiritual.

 

Cada página revela la lucha interna de un hombre que, en medio de las adversidades, busca siempre mantenerse fiel a sus principios y alcanzar la sabiduría.

 

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La traducción del original en griego al español es de Ramón Bach Pellicer y de él también son las notas en el texto.


 

 

 

Meditaciones

Marco Aurelio

Biblioteca Clásica Gredos

Editorial Gredos

Madrid, 1977

pp. 226 

Museo Arqueológico Regional Paolo Orsi

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo Arqueológico Regional Paolo Orsi se encuentra en Siracusa, Sicilia, Italia  

 

Historia

 

En 1780, el obispo Alagonai de la diócesis de Siracusa, inaugura el Museo del Seminario, que en 1808 se convierte en el Museo Cívico del Arzobispado. En 1878 por un real decreto se crea el Museo Nacional Arqueológico de Siracusa, que se inaugura hasta 1886, en un edificio de la plaza de la catedral.

 

De 1895 a 1934, el arqueólogo Paolo Orsi dirige el museo, el creciente número de hallazgos, producto de las excavaciones arqueológicas, hacen necesario un nuevo edificio que se levanta en el jardín de la Villa Landolina, en tierra continental.

 

La colección del museo se ha enriquecido a lo largo de los años a través de donaciones, pero sobre todo del resultado del trabajo arqueológico realizadas por Paolo Orsi, Luigi Bernabò Brea, Paola Pelagatti y Giuseppe Voza en el centro-este de Sicilia. 

 

Edificio

 

El museo se encuentra dentro del parque de Villa Lanolina, y el nuevo edificio que lo aloja fue diseñado por el arquitecto Franco Minissi, que se inaugura en enero de 1988, con dos plantas de 9000 metros cuadrados.  Inicialmente, solo era de un piso y un sótano.

 

En 2006 se construye una nueva área de exhibición en el piso superior, dedicada al período de la Grecia clásica. En 2014, el edifico se expande y permite exponer el Sarcófago de Adelfia y otros hallazgos de las Catacumbas de Siracusa.

 

 

 

 

Exhibición

 

 

 

 

El museo se organiza en cinco sectores (A-F), un área central que explica la disposición de las exhibiciones dentro del museo, y una gran colección numismática.

 

- Sector A

 

Aquí se explica la prehistoria (Paleolítico - Edad del Hierro) con una exposición de rocas y fósiles, testimonio de los diferentes animales encontrados en Sicilia, que datan del Período Cuaternario. Está precedido por un área que muestra las características geológicas del Mediterráneo y el área de las montañas Hibleas. 

- Sector B

 

Se dedica a las colonias de la Magna Grecia en Sicilia durante el período jónico y dórico. De particular importancia son: una estatua de un kouros sin cabeza encontrada en Lentini, el siglo V a.C.; un "kourotrophos"; una estatua femenina sin cabeza que amamante a dos gemelos, que procede de la colonia de Mégara Hiblea; estatuas votivas de Demeter y Kore y una gorgona también de la misma colonia.

 

 

 

- Sector C

 

 

 

 

En esta zona hay artefactos de las colonias de Siracusa: Acras, fundación de 664 a. C; Casmena de 644 a. C.; Camarina de 598 a. C.) y Heloro. Y también de otras ciudades importantes, subcolonias de Siracusa como Gela y Agrigento. 

 

 

 

 

- Sector D

 

Este espacio, ubicado en la planta superior e inaugurado en 2006, contiene hallazgos de los períodos helenístico y romano. Se ven dos de las obras más famosas del museo: el Sarcófago de Adelfia y la Venus Anadiomena, conocida como Venus Landolina, por el lugar donde fue descubierta en 1804 y descrita por Bernabò Brea.

 

 

 

Venus

 

 

Sarcófago

 

 

 

Sarcófago

 

 

 

- Sector F

 

Aquí se relata la etapa paleocristiana de Siracusa y en el territorio del este y centro de Sicilia.

 

 

- Colección de numismática – Il Medaglieri

 

 

 

En el semisótano se encuentra una gran sala con la colección  de numismática, que se integra con las donaciones que se han hecho al museo. Se centra en la numismática siciliana, mostrando la evolución de las monedas. La colección incluye el tetradracma de Siracusa (485-465 a.C.), que se considera una obra de arte en miniatura. Son particularmente importantes las piezas de la época clásica griega.

 

 

Entrada a la sala de la colección.

 

 

Comentario

 

 

 

El Museo Arqueológico Regional Paolo Orsi, en Siracusa, Sicilia, Italia, es un extraordinario museo, que en 1780 funda el obispo Alagonai de la diócesis de Siracusa. En 1886, a partir de esa colección inicial, se inaugura el Museo Nacional Arqueológico de Siracusa.

La exposición se organiza en cinco sectores (A-F), un espacio central donde se explica la disposición de las exhibiciones, y una gran colección numismática.

 

En el primer sector se explica la prehistoria (Paleolítico - Edad del Hierro) de Sicilia. Otro sector se dedica a las colonias de la Magna Grecia en Sicilia, durante el período jónico y dórico. Se muestran piezas de extraordinario valor histórico y artístico.

 

Hay objetos de Siracusa y de las colonias de Acras, fundación de 664 a. C; Casmena de 644 a. C.; Camarina de 598 a. C.) y Heloro. Y también de otras ciudades importantes, subcolonias de Siracusa como Gela y Agrigento.

 

En el sector dedicado a los períodos helenístico y romano, se ven dos de las piezas más importantes del museo; el Sarcófago de Adelfia y la Venus Anadiomena. Hay una zona para el periodo protocristiano en Sicilia. La colección de numismática es de un gran valor, sobre todo las piezas de la Grecia clásica.

El edificio que aloja el museo se inaugura en 1988 y es obra del arquitecto Franco Minissi, en 2006 y en 2014 se amplía, para acoger las nuevas piezas encontradas como producto del constante trabajo arqueológico.

 

Es un museo que se puede visitar una y otra vez. La riqueza de la historia que se muestra y el valor de cada una de las piezas es enorme. Son de una belleza que deslumbra.

Convento de San Lorenzo en Tultitlán

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

El conjunto conventual de San Lorenzo, ahora de San Antonio de Padua, está en Tultitlán de Mariano Escobedo, Estado de México.

 

Toponimia

La palabra náhuatl Tultitlán se traduce como "sobre los tules".

Historia

 

- Época prehispánica

 

La historia de este asentamiento se remonta al siglo XIII.  En la época prehispánica la población del norte del valle de México jugó un papel relevante, tanto por el dominio de la cuenca, por sus actividades comerciales, así como por las alianzas que concretaron con las diferentes naciones de los alrededores.

 

De acuerdo con los especialistas, la sociedad asentada en el antiguo pueblo se conformó en su gran mayoría de tepanecas, un grupo étnico relacionado con tribus nómadas que se volvieron destacados socios del imperio de Azcapotzalco y que quedarían relegados luego del triunfo de la Triple Alianza.

 

 

 

Vestigios arqueológicos prehispánicos.

 

 

- Época colonial 

 

En 1521, la encomienda de esta se dio a Juan de la Torre, luego a Bartolomé de Perales y después a su hijo. En 1569 pasó a manos de la Corona.

 

Tultitlán en 1530 era vista del convento de Cuautitlán con el que siempre mantuvo estrecha relación. Se construyó una capilla abierta y el pueblo recibió el prefijo cristiano de San Lorenzo. Por otra parte, de acuerdo con la historiadora Juanita Dolores Serratos García, la traza de los barrios que fueron definidos por los tepanecas se mantuvo en el pueblo novohispano; incluso hoy en día se aprecia rastros de la traza original.

 

- Conjunto conventual

 

En 1569, la Provincia del Santo Evangelio, de la Orden de Frailes Menores (OFM), empieza a construir el conjunto conventual, y la obra queda a cargo de fray Bernardino de la Fuente, franciscano nacido en la Nueva España, que se ordena en 1570 y muere en 1627.

 

El edificio se levanta sobre un basamento del antiguo Centro Ceremonial Tepaneca. De la visita de fray Alonso Ponce de 1585, fray Antonio de ciudad Real escribe: "El convento, aunque pequeño, está acabado, con su iglesia, claustro, dormitorios y huerta; todo es pequeño. Moraban en él dos religiosos".   

 

Según George Kubler, dado a la cercanía del convento de Cuautitlán, en el de Tultitlán sólo residía un fraile, que asistía a unos 3000 tributarios.

 

En 1654 llega al pueblo una imagen de san Antonio de Padua, y la iglesia grande se dedicó a este santo franciscano. En el siglo XVIII se construye la capilla de San Lorenzo. En la edificación de las dos se utilizaron pierdas de la pirámide que había en el sitio. En un principio el pueblo se llamó San Lorenzo Tultitlán y luego San Antonio de Padua Tultitlán. 

 

Descripción:

 

Atrio

 

 

 

El atrio y el conjunto conventual están sobre el nivel de la calle, por asentarse sobre una plataforma prehispánica. Se utilizó como cementerio hasta a finales del siglo XIX, cuando por las Leyes de Reforma se establece el panteón municipal.

La entrada principal del atrio es del siglo XVI, y son está tres arcos ojivales, que descansan en grandes columnas cilíndricas con capiteles toscanos. El arco del centro es de mayor tamaño que los dos laterales.

Se asciende por una escalinata de diez escalones. El atrio está bardeado por dos de sus lados, y la barda tiene almenas, y los otros dos lados se comunican con lo que fue la huerta que también está bardeada. Ahora, el atrio es un jardín con árboles y al frente hay una plaza.  

 

El acceso norte del atrio está formado por una puerta de un solo arco de medio punto, el cual en la parte superior tiene un nicho con una imagen de san Lorenzo. Se debió construir a principios del siglo XVIII.

 

Cruz atrial

 

La Cruz atrial original del siglo XVI está incrustada en la pared de la torre derecha de la iglesia. Se debió labrar entre 1570 a 1590, igual que la cruces que se encuentran en el barrio de Belem, San Pablo de las Salinas y Santiago Tepalcapa, todas iglesias pertenecientes a la parroquia de Tultitlán.

Ahora, la que está en el atrio es del siglo XX. Se levanta sobre una estructura de tres cuerpos. El primero un rectángulo cubierto con mosaico y en las cuatro esquinas figuras de leones. Luego un rectángulo cubierto con un bajorrelieve en sus cuatro costados. Y la base propiamente tal sobre la que se sostiene la cruz, que está labrada.

Huerta

 

La huerta se ubica al lado sur del conjunto de la parroquia. Su construcción ocurre entre 1573 a 1574. En la esquina sureste del claustro, por el lado que queda hacia la huerta, se ve un basamento prehispánico, que después de la época colonial fue aprovechado como cimiento para la casa cural.

 

 

 

 

La barda de la huerta es uno de los monumentos históricos más importantes de Tultitlán, ya que en ella se encuentran varias decenas de piedras labradas, en las cuales se representaron, por medio de glifos e inscripciones, los nombres de los barrios y pueblos de la jurisdicción de Tultitlán. La barda de la huerta se encuentra casi totalmente completa después de 400 años de existencia.

 

 

 

 

Barda exterior del atrio frente a la plaza. 

 

Iglesia

 

 

- Exterior

La construcción original de la iglesia es de 1570 y estuvo dedicada a san Lorenzo. La imagen de san Antonio de Padua llega a Tultitlán entre 1645 a 1650, y debido a que comenzó a tener gran culto, en 1650 se construye una primera iglesia en su honor. Con el paso del tiempo se deteriora la construcción y es parcialmente demolida, ahora del edificio solo se conserva un muro.

En 1731 inicia la construcción de una segunda iglesia, que es la que ahora vemos. La obra se suspende en 1744 y permanece detenida por más de 100 años. En 1819 continúan los trabajos, pero solo en la torre sur, hasta que se termina.

Es en 1870 que se reanuda la construcción de los muros, la obra la dirige el ingeniero Manuel Restory. La cúpula principal se termina a principios del siglo XX, y la cúpula del sagrario en 1917.

La fachada - portada tiene dos cuerpos y es de piedra y cantera aparente. En el primero hay tres calles, que se dividen por pilastras. En la del centro un arco de medio punto, y en las dos laterales paredes lisas. 

En el segundo, de menor dimensión, tiene tres calles, en la del centro la ventana del coro en forma rectangular, y las dos laterales son paredes lisas. El remate un frontón triangular, al centro un reloj, y a los lados un barandal.

Las torres tienen dos cuerpos y un remate. En el primero, que corre a lo largo de la fachada - portada, hay ventanas respiradoras. El segundo tiene arcos de medio punto alargados.

 

 

- Interior

 

 

 

La planta es de una nave y en el crucero hay una cúpula octagonal con ventanas alargada obra de inicios del siglo XX. El altar mayor, los altares laterales y el púlpito son de estilo neoclásicos del siglo XIX.

En la restauración de 2004, se encontró el "arco del triunfo", del siglo XVI (1570), arco de piedra labrada de estilo ojival, en el cual se ven alternadas ocho flores. En el siglo XVII fue tapiado, el altar se recorrió hacia delante y la nave quedó más corta.

 

 

 

La cúpula es octagonal con tres ventanas alargadas en cada uno de sus ocho lados La del centro es más ancha que las dos laterales. Hoy tiene vitarles. Entre ventana y ventana hay columnas. Al centro de la cúpula una linternilla.

 

 

Iglesia de San Lorenzo

 

- Exterior

La fachada - portada es del siglo XVIII. Tiene dos cuerpos y un remate. En el primer cuerpo un arco lobulado en medio de dos columnas estípite. En el segundo, la ventana del coro, tipo trébol arremetida, que se enmarca en dos columnas estípite y un arco. El remate es mixtilíneo.   

- Interior

 

El interior es de una sola nave y en el crucero tiene una cúpula octagonal del siglo XVIII. El altar es neoclásico con la imagen de san Lorenzo.  

 

Portal de peregrinos

 

 

 

Se construye entre 1917 y 1947. Consta de ocho arcos de medio punto en el nivel bajo y alto.

 

 

Convento

 

 

 

El convento se encuentra a mano derecha de la capilla de San Lorenzo. La construcción original inicia en 1576 y en 1585 estaba terminado. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas intervenciones, una muy importante en el siglo XX.

 

Tiene claustro bajo y alto. En cada lado tres arcos de medio punto. Los del claustro bajo, obra del siglo XVI, son de menor dimensión que los del claustro alto, que se construyen entre 1916 y 1917. Los arcos se sostienen en columnas cuadradas. En los arcos del claustro alto hay un barandal. Todo es de piedra aparente.  El patio es cuadrado y al centro el brocal de un pozo. El techo que lo cubre es obra de 2004 y 2006.  

 

 

 

Galería del claustro bajo.

 

 

Comentario

 

 

 

Loggia del convento que da a la huerta y contrafuerte.

 

 

El conjunto conventual de San Lorenzo es una fundación siglo XVI de la Orden de Frailes Menores (OFM), de la Provincia del Santo Nombre, a cargo de fray Bernardino de la Fuente, franciscano nacido en la Nueva España, que se ordena en 1570 y muere en 1627.

 

El edificio se levanta sobre un basamento del antiguo Centro Ceremonial Tepaneca. En 1585 y estaba terminado.  En el siglo XVII (1654) llega al pueblo una imagen de san Antonio de Padua, que se hace muy popular y es cuando cambia el nombre del conjunto al de este santo franciscano.

 

Desde el siglo XVI, ya a lo largo de los siglos, el conjunto ha tenido diversas intervenciones, la última al inicio del siglo XX. La iglesia de San Antonio de Padua que ahora vemos es de principios del siglo XVIII y del mismo siglo la capilla de San Lorenzo.

 

Del siglo XVI se conserva el atrio, la cruz atrial empotrada, la huerta, que es de grandes dimensiones y sigue en pie la barda de hace 400 años, y el claustro bajo del convento. En la huerta se pueden ver los vestigios arqueológicos del Centro Ceremonial Tepaneca, que debe ser del siglo XIV - XV.

 

- Visitas

 

2026 (febrero)

 

- Fuentes consultadas

  • Notas de la vista.

  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.

  • Vergara Hernández, Arturo y Robert G. Jakson, Las doctrinas franciscanas de México a fines  del siglo XVI en las descripciones de  Antonio de Ciudad  Real (O.F.M.) y  su situación actual, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca de Soto, Hidalgo, 2022. Con base en el libro del siglo XVI Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España de fray Antonio de Ciudad Real.

  • Córdoba Barradas, Luis, cronista municipal,  Catálogo de Monumentos Históricos Inmuebles de Tultitlán, Dirección de Educación, Cultura y Turismo, Crónica Municipal, Tultitlán, Gobierno Municipal, 2022 – 2024.

  • Córdoba Barradas, Luis, Tultitlán, Compendio histórico, Tomo I,  Ayuntamiento de Tultitlán, 2019 – 2021.

El crimen organizado en las elecciones

Rubén Aguilar Valenzuela

El viernes seis de marzo pasado, el Frente Amplio Democrático (FAD) dio a conocer su posición ante la reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió a la Cámara de Diputados.

 

En el marco de ese evento, María del Carmen Alanís (Ciudad de México, 1967), licenciada en Derecho por la UNAM, maestra en Gobierno Comparado por la London School of Economics (LSE) y doctora en Derecho por la UNAM, presentó una ponencia.

 

Ella, entre otros cargos públicos que ha tenido, fue secretaria ejecutiva del Instituto Federal Electoral (IFE) y presidenta del Tribunal del Poder Judicial de la Federación (TPJF).

 

En su ponencia analiza el contenido de la propuesta de reforma electoral enviada por la presidenta, que es la que López Obrador —su antecesor, mentor y líder— le deja para su aprobación, y señala también los temas que no contempla.

 

De su intervención retomo el apartado que llama el "Punto de partida", y los que hacen referencia a la participación del crimen organizado: "Crimen organizado en elecciones" y "Cierre".

 

Punto de partida

 

La iniciativa de reforma electoral se ha presentado como una transformación histórica del sistema político mexicano, incluso como un posible legado democrático.

 

Pero cuando se analiza con rigor constitucional, el diagnóstico es muy distinto. Estamos ante una reforma regresiva y carente de técnica constitucional.

 

No amplía derechos ni fortalece la competencia política. Por el contrario, limita la equidad en la contienda, debilita instituciones electorales y concentra poder político.

 

En lugar de avanzar hacia una democracia más abierta, abre la puerta a prácticas que México ya había superado.

 

En términos simples: un retroceso hacia un sistema de partido dominante hegemónico que creíamos superado.

 

Crimen organizado en elecciones

 

Pero el problema más grave que enfrenta hoy la democracia mexicana es otro: la creciente intervención del crimen organizado en las elecciones.

 

La iniciativa refuerza la prohibición constitucional del uso de recursos ilícitos en campañas. Pero hay que decirlo con claridad:

 

Esa prohibición ya existe en la Constitución. El problema nunca ha sido la falta de normas. El problema ha sido la falta de decisiones firmes para aplicarlas.

 

La reforma se limita a señalar que las autoridades deberán coordinarse para compartir información sobre candidaturas. Eso es claramente insuficiente frente a la magnitud del problema.

 

Cierre

 

Hoy el mayor riesgo para nuestra democracia es la intervención del crimen organizado en las elecciones.

 

Si no enfrentamos con decisión ese fenómeno, ninguna reforma electoral podrá blindar nuestros procesos democráticos.

 

Porque, al final del día, la democracia se defiende con reglas claras, con instituciones fuertes y con decisiones firmes frente al crimen.

 

Y la pregunta que debemos hacernos como país es muy simple:

 

¿Seremos las y los ciudadanos quienes decidamos quién nos gobierna... o lo hará el crimen organizado?

 

Lo más seguro es que el próximo miércoles 11 de marzo, la propuesta de reforma electoral enviada por la presidenta no va a tener los votos necesarios para ser aprobada, y en ese momento inicia su Plan B, que ya ha anunciado. De eso hablaremos en su momento.

 

Museo Histórico de Acapulco

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo Histórico de Acapulco, se encuentra en el Fuerte de San Diego, en Acapulco, Guerrero.

Historia

El Fuerte de San Diego desde 1949 se convirtió en museo y en distintos momentos ha estado a cargo del INAH, la SEP y el INBA. En 1980 volvió a la gestión del INAH, y desde 1986 alberga el Museo Histórico de Acapulco.

 

Edificio

 

 

 

 

Desde fines del siglo XVI, distintos grupos de piratas y corsarios, que venían de los actuales Reino Unido y Países Bajos, asediaron las costas de la Nueva España con el fin de saquear barcos y pueblos, para obtener tanto botines como agua y provisiones para sus acciones en altamar.

El botín más codiciado fue siempre el Galeón de Manila, grupo de embarcaciones que en su viaje de las Filipinas a Acapulco venía cargado con toneladas de artículos, muchos de ellos de gran valor monetario.

 

En 1615, el virrey de la Nueva España, Diego Fernández de Córdoba, para prevenir los ataques de los piratas, ordena la construcción de un fuerte en Acapulco.

 

El ingeniero militar Adrián Boot, quien había intervenido en la edificación del Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz, hizo el proyecto y llevó a cabo la edificación.

 

A los seis meses de haber iniciado la construcción, ya se habían terminado los baluartes; Los Caballeros del ReyEl Príncipe y El Duque, correspondientes a la banda de tierra.

 

Y estaban en construcción Los Caballeros de  GuadalcázarEl Marqués y los terraplenes, cuando un  terremoto afectó la obra. Se hicieron las reparaciones, y luego se levanta la  portada y el puente levadizo. Dos años más tarde el fuerte estaba terminado.

 

 

 

Se realizaron pruebas de artillería en las que las balas llegaban a la punta del grifo, cerrando el acceso a la bahía. Contaba con cuarteles, casa para el castellano, del condestable y una sala de armas. El Fortín Álvarez se construye como polvorín y alojo de municiones, en la parte alta de Acapulco.

 

En 1766 un terremoto causó daños al fuerte y en 1776, el ingeniero Miguel Constanzó propuso mejorar las defensas, pero es el ingeniero Ramón Panón quien diseña un nuevo pentágono defensivo para mejorar la fortaleza, ​cuya obra inicia en 1778.

 

Para 1783, la obra estaba concluida, con capacidad  para 2000 personas con víveres y agua potable para todo el año. Más tarde fue convento, hospital y cárcel.  En esa época se le llama fue Fuerte de San Carlos en honor de Carlos III, pero su nombre original permanece entre la  población.

 

 

 

 

Durante la Independencia, los rebeldes logran sitiar Acapulco, apoderándose de la plaza. Las fuerzas españolas se refugiaron en el fuerte, donde lograron resistir hasta el 16 de agosto de 1813, cuando se firmó un tratado de rendición entre José María Morelos y el comandante relista Pedro Antonio Vélez, defensor de la plaza de Acapulco. En abril de 1814, lo recupera el virreinato. Luego pasaría a ser parte del Primer Imperio Mexicano el 15 de octubre de 1821.

Exhibición

 

El discurso museístico abarca el conjunto de la historia de la región, inicia con los primeros pobladores mesoamericanos, para después seguir con la colonia, el comercio con el Oriente, la piratería en el Océano Pacífico, la lucha por la Independencia, y el siglo XIX y XX. La exposición se organiza en 13 salas:

1) Sala Introductoria: Aborda la política de defensa de la Corona española y la construcción del Fuerte de San Diego.

2) Sala Primeros Pobladores: Muestra los asentamientos prehispánicos de Acapulco y los grupos étnicos al momento de la Conquista.

3) Sala Conquista de los Mares del Sur: Enseña la importancia de la Nueva España detrás de la expansión de nuevos territorios.

 

4) Sala de Navegación: Aborda el descubrimiento de la ruta Acapulco-Manila-Acapulco, con el tornoviaje de Andrés de Urdaneta, así como la importancia del Galeón de Manila o Nao de China, embarcación autorizada por la Corona española para realizar el comercio entre sus colonias.

 

 

5) Comercio I y Comercio II: Salas dedicadas al intercambio comercial de la época.

 

 

6) Sala de Piratería: Aborda la piratería en las costas americanas, la diferencia entre piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios.


7) Sala de la Cocina del Fuerte:  Cocina y espacio donde se realiza la celebración de la victoria de Morelos.

 

8) Sala de los Confines del Imperio: Muestra la transculturación que dio forma a la cultura de Filipinas.

9) Sala de la Capilla del Fuerte: Aborda cómo las acciones militares de la Corona de España eran, al mismo tiempo, medios para propagar la fe católica.

 

10) Sala de Independencia: Muestra el inicio y consumación de la Independencia y la importancia de las campañas de Morelos, y la hazaña de la toma de la fortaleza.


11) Sala Siglo XIX: Exhibe elementos relacionados con la instauración de la República, el gobierno y derrocamiento de Antonio López de Santa Anna por el general Juan Álvarez y las Leyes de Reforma, hasta el Segundo Imperio.

12) Sala Porfiriato y Sala Revolución: Muestra la vida de Porfirio Díaz a través de una ambientación de la época y los sucesos del movimiento armado, en particular sobre el general Silvestre G. Mariscal, revolucionario guerrerense.

13) Sala Acapulco Contemporáneo: Aborda la transformación del municipio de Acapulco tras la Revolución, desde la década de los años cuarenta a la fecha, que incluye sus perfiles turísticos y cinematográficos.

 

Ahora hay dos salas dedicadas a la comunidad afromexicana de Guerrero. 

Comentario

 

El fuerte del siglo XVIII en forma de pentágono, diseño del ingeniero Ramón Panón, es una buena muestra de la ingeniería militar de la época. El edificio, de arquitectura de gran calidad, cuenta con portada, puente levadizo, patio central y los terraplenes que dan acceso a la parte alta donde están los cañones. Es un edificio muy bello, que está bien conservado.

 

Las trece salas cuentan con objetos de gran valor, y tienen buena información. El diseño de la museografía es buena, y también la iluminación. Se requieren varias vistas, para poder leer el conjunto de los textos y ver con cuidado los objetos expuestos. Vale la pena el recorrido exterior del fuerte, para ver el conjunto de su arquitectura y la propuesta de la ingeniería militar.    

 

Maqueta del Fuerte de San Diego. 

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